Entendiendo que Educación es....

"Como hombres libres ,debemos luchar decididamente contra esa nueva forma de esclavitud que a tantos subyuga en tantas partes del mundo, especialmente entre la juventud a la que es necesario prevenir a toda costa"
Beato Juan Pablo II Cartagena Junio de 1986


martes, 13 de marzo de 2012

Algo más sobre el problema del Alcohol antes de terminar...

                      "La Previa"  un fenómeno que  debe preocuparnos


Tal como lo señala la Mg. Cecilia Arizaga en su artículo  “Modelos Culturales en el consumo de alcohol adolescente” (2005), la ingesta  de bebidas alcohólicas es hoy   un componente esencial de los rituales a través de los cuales los jóvenes ensayan su particular forma de producción del “Yo”
.
      “El tomar”  se encuentra  directamente relacionado con la formación y afianzamiento del “ser ”, entendiendo a éste como el emergente  de  las tensiones que implica la construcción de su identidad, en el doble juego de la búsqueda  de libertad de elección propia del ciclo vital que atraviesa , y los modelos y exigencias que le impone la sociedad vigente.
 Todo esto en medio de la crisis que supone la separación del mundo adulto (por la cual las constricciones y marcos regulativos de las instituciones tradicionales -familia, escuela etc.- tienden a ser desplazados por el autocontrol), y la búsqueda de su propia imagen frente a su grupo de pares.

Sumido en  las presiones sociales, el adolescente y el joven encuentra funcional el consumo de alcohol, como un instrumento para que los demás vean en él (a través de sus efectos) a un ser desinhibido, con mayor autoestima, en términos de ellos mismos “aguantador”, capaz de divertirse hasta la extenuación y sobre todo seguro de si mismo.

El consumo de alcohol tiene entonces  una importante connotación social que tiene que ver además con la cohesión social, y que muchas veces se encuentra también relacionado con los protocolos que implican ciertos eventos como ser salir a bailar,  fiestas de quince años, viajes de egresados, recitales etc.
      
     Esta necesidad de identificación insatisfecha, y la ausencia de referentes son los elementos más importantes a la hora de interpretar el efecto de otro componente esencial de este panorama: la influencia de los medios de comunicación.

En contraposición con las drogas consideradas tradicionalmente ilegales, cuyo uso y tráfico es combatido, el alcohol, el tabaco  y muchos fármacos y sustancias energizantes altamente peligrosas, son objeto de consumo y se ofrecen masivamente en campañas publicitarias.

En tal sentido, la incorporación de la población joven al marketing publicitario  estimula el consumo prometiendo a cambio éxito, placer, diversión, eficacia  etc., utilizando slogans e imágenes que, junto con las aportadas por ídolos y otros elementos de la cultura mediática, devienen en referentes cuyo discurso resulta mas poderoso que el las debilitadas instituciones tradicionales, marcando y modelando sus necesidades y preferencias.

Una de las manifestaciones más temibles y preocupantes surgidas en los últimos años como consecuencia de estos hechos es el “preboliche” o simplemente  “la previa”.

Hugo Míguez  especialista e investigador del  CONICET, define el preboliche  como “la instancia previa de preparación emocional, por vía de las bebidas, para el encuentro con música, jóvenes y, eventualmente, con otras drogas unas horas después”.

Este ritual cuya importancia entre los jóvenes crece día a día, marca el escenario  del cual suelen surgir las consecuencias que más angustian a padres y educadores: accidentes, muertes, intoxicaciones severas, coma alcohólico etc.

En efecto, los adolescentes acostumbran reunirse en la calle, en las cercanías de un kiosco o bar, o directamente en alguna casa, con el sólo objeto de consumir, en una rutina que conjuga el descontrol, las ansias de una presentación exitosa y el temor a ser condenado al espanto de la humillación y el ridículo,  el deseo de experiencias excitantes, la   necesidad de desinhibirse y sobre todo, la búsqueda de una identidad.

En tal sentido dice la Mg. Cecilia Arizaga 

“La realización de la identidad mediante el alcohol nos está hablando de un adolescente que se siente exigido a ser alguien, en parte por características propias de su etapa vital, pero también y significativamente por condicionantes específicos de un clima de época que exige “ser uno mismo’ un sujeto que se construye a sí mismo a la vez que impone un estricto menú de formas de ser en el mundo. En este menú, las imágenes proyectadas por las publicidades fijan pautas de presentación del yo, que impactan deliberadamente en la subjetividad contemporánea (...) Las publicidades nos muestran sujetos que adquieren un aura de éxito social ni bien ingieren alcohol”.

La tendencia señala  que  para muchos adolescentes  la previa puede resultar mucho más importante que la salida o incluso transformarse en el único objetivo. Esto introduce una mayor dosis de riesgo, ya que la cantidad de bebidas a la que los jóvenes pueden acceder “fuera del boliche”, siempre resulta sustancialmente superior.
Asimismo este fenómeno introduce  otras cuestiones que  es necesario considerar.

Al respecto advierte Hugo Míguez 

“Frente a las necesarias e inevitables vacilaciones del crecimiento juvenil siempre hay alguien que obtiene una ganancia y otro que la hace posible. El preboliche, <…..>, no transcurre sólo por cuenta de los jóvenes. La publicidad que indica cómo adquirir la perfección estética y social desde una bebida, el sistema de comercialización de las sustancias con delivery a domicilio de bebidas (sí... sólo mayores de 18 años...) y, también, la mirada tolerante de la casa (que es donde transcurre el preboliche) aceptan la naturalización del descontrol como parte del encuentro juvenil.”

Y todo esto pese a que  en marzo de 1997 se promulgó en Argentina la Ley Nacional de Lucha contra el Alcoholismo (Ley 24788)[1] que prohíbe en todo el territorio nacional, el expendio de cualquier tipo de bebida alcohólica a menores de 18 años y su participación en propagandas destinadas a la venta , la prohibición durante las 24 horas de  la   venta de alcohol en quioscos, maxiquioscos y locales destinados a prestar servicios a automovilistas y la limitación de  venta en almacenes y supermercados durante la franja horaria comprendida entre las 8.00 hs y las 23.00 hs .

 La graves violaciones en las que suelen incurrir los locales de venta y las discotecas, y las argucias que los jóvenes despliegan para lograr evadirla, pone al alcance de los chicos todo un abanico de posibilidades que va desde  la cerveza  y el vino hasta otras mas bebidas blancas mas sofisticadas como el vodka, el tequila etc. Sin contar los variados aditamentos que pueden adquirir como ser la bebidas energizantes rebosantes de cafeína, los psicofármacos y otros medicamentos que “suelen ser parte del botiquín doméstico”[2] y que los jóvenes mezclan[3] con el objeto de ver “como pegan” (es decir como se potencian produciendo efectos nuevos y rápidos) .

La amenaza que implica este ritual cuyo uso se extiende rápidamente puede comprenderse simplemente a partir de unos pocos datos estadísticos:
Según relevamientos realizados por el Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, durante el año 2009, un 70% de las consultas por intoxicaciones graves  se realizaron por consumo de “drogas legales” , de las cuales un 51% corresponden únicamente a alcohol, 10% a alcohol más medicamentos y 9% a psicotrópicos.

Asimismo, son de público conocimiento muchos casos  en los que el desenlace de una “previa” o de una “fiesta de egresados” ha sido la muerte o la incapacidad permanente como resultado del efecto de las sustancias consumidas o como consecuencia del descontrol que genera su uso.

En tal sentido, como ya se ha dicho, a la lista de preocupaciones que motivan este proyecto, es imprescindible agregar  el cúmulo de otras cuestiones asociadas  como ser el aumento de la violencia, la promiscuidad, el embarazo adolescente, el peligro de accidentes (por cuanto el alcohol disminuye la capacidad para reconocer los signos de alerta) , la vulnerabilidad  a las agresiones, etc.
Finalmente, un  repaso superficial sobre los factores que pueden conducir al consumo abusivo: intentar anestesiar un dolor, aliviar la angustia, insensibilizarse, tapar un vacío, calmar la ansiedad, provocar un estado de euforia, escapar de la monotonía, producir un estado de ensoñación ,divertirse (para lo cual en el imaginario de los jóvenes “es necesario embriagarse”) ,etc. ; muestra que cualquiera sea su efecto, éste es siempre transitorio, [y….] entonces, cuando se disipa es necesario volver a consumir.

 Aquí es donde aparece el riesgo de la palabra tan temida: “dependencia”, como otra de las manifestaciones del flagelo social que está afectando a nuestros jóvenes.

        La dependencia tal como la define la OMS es (Lizarbe,Librada,Astorga,1994) “un grupo de síntomas cognitivos, fisiológicos y del comportamiento que indican que una persona presenta un deterioro del control sobre el consumo de la sustancia psicoactiva[14] y que sigue consumiéndola a pesar de las consecuencias adversas.

 Por lo tanto, incluye entre otros el deseo intenso de consumir y la dificultad para controlar dicha ingesta , persistencia a pesar del daño, prioridad de la búsqueda de bebidas sobre otras actividades , deterioro físico y mental, aumento de la tolerancia y por lo tanto de las  cantidades requeridas para producir efectos etc.

Esta dependencia constituye la forma mas extrema y crónica de vinculación con las sustancias y en ella se conjugan, como en el resto de los consumos problemáticos además de la alta cantidad y frecuencia del consumo, factores personales motivaciones y particularidades el entorno.



[1]Cuyo texto puede consultarse en www.infoarda.org.ar/LEY 24788.htm

[2] que puede incluir benzodiacepinas, medicamentos cardiológicos, antialérgicos, antiparkinsonianos     (“las pastillas del abuelo” en la jerga adolescente) e inclusive “Viagra”, cuyo uso está vinculado con la mejora del desempeño frente a debut sexual etc.
 [3]
El coctel  de pastillas,   con cerveza ,vino o sidra es lo que actualmente se conoce como la “jarra loca”
 En referencia a la previa dice Alejandra Lacroze (Septiembre del 2009): “…lo peor es que lo que se oculta detrás del fenómeno es un imperativo que rige entre los jóvenes, según el cual para divertirse se necesita estar ‘borracho’ o ‘puesto’, como dicen ellos”.

[4]Sustancia psicoactiva : “Sustancia que, cuando se ingiere, afecta a los procesos mentales, p. ej., a la cognición o la afectividad.” 
[5] Un consumo puede ser  “problemático” para una persona  cuando el mismo afecta negativamente –en forma ocasional o crónica –a una o más áreas vitales a saber: 1)la salud física o mental,2) sus relaciones sociales primarias (familia, pareja, amigos), 3) sus relaciones sociales secundarias (trabajo, estudio), 4)sus relaciones con la ley”. 

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