Cambios en la Adolescencia:
Desde siempre, la tarea más
importante del adolescente fue hallar su verdadera identidad, sin embargo este
objetivo se ha vuelto más difícil en los sistemas modernos, que en las
sociedades que los precedieron.
Esta frase hace
referencia a esa compleja crisis, que
implica los cambios reestructuraciones y
rupturas que acontecen como consecuencia
de las transformaciones biológicas, psicológicas y sociales que caracterizan
este período.
Este proceso, del que debe emerger
su particular modo de vida y configurarse el “así soy yo” conjuga una serie de fenómenos comunes, cuya
existencia define los límites de lo que los especialistas consideran como “adolescencia normal” [1]
- Desprendimiento de los padres de la infancia, la des-idealización, lo que suele generar situaciones de profundo apego alternadas o co-existentes con momentos de rechazo y desvalorización.
- Búsqueda de la apertura hacia nuevos grupos, y tendencia a la agrupación[2]
- Auto percepción, fluctuación entre la figura poderosa que desea o cree ser y el innegable aspecto físico y mental de inmadurez.
- Necesidad de fantasear. Intelectualidad, despertar del pensamiento abstracto
- Vergüenza e inferioridad alternada con momentos de ausencia de autocrítica
- Evolución hacia la sexualidad definitiva.
- Marcada adhesión a códigos propios.
- Profundas variaciones emocionales, que pasan por la apatía contrapuesta con el misticismo y el fanatismo ideológico, como consecuencia del proceso de reformulación de sus principios éticos y morales que conduce a “su manera personal de ver el mundo”.
- Sobre valoración, sensación de “yo puedo”, timidez versus audacia, inhibición, despliegue incontrolado de impulsos, etc.
- Búsqueda de riesgos , enmarcada en la necesidad de refuerzo y control emocional , y en el deseo permanente de ser “yo mismo”
Todo esto en el marco que implica la exigencia de independencia emocional respecto de los
adultos, el desarrollo de las aptitudes sociales e intelectuales que le
permitan insertarse en la vida ciudadana, la necesidad de definir normas y valores propios, asumir
su propio aspecto físico y su sexualidad
y finalmente elegir una ocupación y prepararse para ella[3].
Ahora bien, todas estas
circunstancias, pese a mantenerse dentro de los límites de la normalidad, y
aportarle al joven elementos necesarios para su desarrollo, suelen colocar a
adolescente en una marcada situación de vulnerabilidad,
(razón ésta por la cual
es común que se defina a esta franja
etaria[4] como “grupo de
riesgo”).
Sin embargo, las
exigencias y conflictos de esta difícil transición en nuestra sociedad
“postmoderna” son sensiblemente distintas de las que poseían sus pares en la época precedente[5]:
“El
nacimiento de una auto identificación clara y estable, es hoy[6]un
reto especial para un individuo empeñado
en transitar un proceso de cambio, inmerso en una sociedad también en cambio.”
Dice
la Prof. María de Nazaré Nogueira:
“En la época moderna el adolescente
tenía por modelo un adulto bien formado y lo tomaba como parámetro para
sus ensayos en busca de la identidad propia. El adulto era el modelo con el
cual el adolescente se confrontaba a fin de poder descubrir su propio estilo de
vida, sus errores y sus virtudes”.
Una de las principales diferencias
que pueden señalarse en tal sentido es la modificación en la figura de los
padres, los principales modelos, que para la autora pueden colocarse hoy
prácticamente en situación de “igualdad”, frente a sus hijos adolescentes.
Dice de estos últimos: “Sus padres
actuales sufrieron un proceso de des-idealización al encontrarse con alguien
que tiene las mismas dudas y los mismos temores que él, se viste como él, tiene
las mismas preferencias musicales, también tiene conflictos de orden afectiva,
no tiene proyectos claros y busca todavía un lugar en el mundo en que vive.”
Resultaría extensa la lista de
cuestiones asociadas con esta forma demagógica de organización parenteral: permisividad, temor a señalar límites,
falta de exigencia, búsqueda de la
aprobación de los hijos a través de objetos y regalos, vacío de dimensiones
humanas y trascendentes, aturdimiento en
el plano material etc.
En forma concomitante con este
panorama surge un perfil de adolescente postmoderno en el que las
características de la sociedad actual: culto por el sexo, la belleza, el cuerpo
y el éxito, obsesión por el trabajo, ambición desmedida, consumismo y
materialismo etc., profundamente infiltradas en el seno de sus principales
referentes, ahondan y redefinen los perfiles de los conflictos propios de su
momento evolutivo, ampliando la desorientación y generando mayor angustia.
Así, como lo define la autora,
aparece un adolescente que no espera ansiosamente el momento de convertirse en
adulto, no tiene esperanzas en el futuro, se siente parte de la sociedad sólo a
través de las extensas campañas publicitarias que “han encontrado en el una
fuente inagotable de consumo”, y se aturde en el océano del lenguaje visual
hallando en la televisión o en la computadora el referente que no le ofrece
su hogar vacío de adultos.
“A imagen del adulto actual,
el adolescente posmoderno vive el presente, satisfaciendo sus deseos más
inmediatos y, por veces, bastante primarios, como poseer el calzado deportivo
de moda, como una de las condiciones de sentirse cómodo en su grupo de pares.
La jerarquización de valores, como la honestidad o el respeto al prójimo,
dejaron de ser condición de aceptación en el grupo de pares: en la
posmodernidad, un par de zapatillas de moda es suficiente.”
Algunas características de este
perfil pasan rápidamente a formar parte de la personalidad adictiva o
pre-adictiva: la intolerancia ante la soledad
vacía de contenido, la falta de rumbo e iniciativa en su vida, reflejo
del sinsentido en el que vive, la pérdida de la noción temporal, que lo empuja
a un hoy sin consecuencias en el mañana, la exaltación del duelo propio de la
adolescencia ,como resultado de la contraposición existente entre la imagen que
le muestran los medios y los ídolos (que representan su fuente de identidad
externa) y su propia imagen , etc.
Finalmente, la curiosidad, la
imitación, el aburrimiento, la abulia, la presión del grupo y la búsqueda
permanente de nuevas sensaciones y situaciones
límite que inyecten vida y sofrenen
la angustia, los conflictos y el temor que produce el enfrentamiento con
el mundo adulto, completan el panorama al que las drogas y el alcohol pueden
muchas veces venir a llenar de una
aparente sensación de alivio, superación y defensa.
“La droga constituye <……> el
intento de restablecer el equilibrio perturbado por estos procesos de
reacomodación psíquica. Aquellos jóvenes que por factores constitucionales o
ambientales presentan un bajo umbral de tolerancia a la frustración y poca
capacidad de soportar el sufrimiento y esperar su recuperación espontánea,
padecen más intensamente la rearmonía emocional de su edad y caen con más
facilidad en esta pseudosolución química”
Esto explica la especial fragilidad
que experimentan los jóvenes y pone de
manifiesto la compleja telaraña que enlaza y entrecruza multitud de aspectos
personales, familiares y sociales cuya convergencia orada profundamente la
capacidad del adolescente para enfrentar con éxito la construcción de su propio
proyecto en la vida.
Llegados a este punto, es resulta factible generar una lista de Factores dee Riesgo asociados a este fenómeno:
Factores de Riesgo
|
impulsividad
|
dificultades
en su auto percepción
|
adhesión
a códigos propios
|
desorientación
|
fantaseo
|
necesidad
de buscar riesgos
|
omnipotencia
(yo puedo)
|
falta
de autocuidado
|
curiosidad
desmedida
|
aburrimiento
y abulia (poca tolerancia)
|
falta
de tolerancia a la soledad
|
inseguridad
|
timidez vs. audacia
|
miedo
de enfrentar su propia realidad
|
búsqueda
de modelos externos
|
falta
de iniciativa
|
tendencia
a la imitación (búsqueda de ídolos)
|
profundas
variaciones emocionales
|
rebeldía
|
Desafío
|
Sensación
de vacío
|
Hastío y futilidad
|
[1]
"la etapa de la vida durante la cual el individuo busca establecer su
identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales
internalizadas y verificando la realidad que el medio le ofrece, mediante el
uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez
tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo .que sólo
es posible si se hace el duelo por la identidad infantil". (Knobel M.,1989)
[2] “los
pares adquieren una importancia trascendental ya que se transfiere a ellos una
gran parte de la dependencia que
anteriormente se mantenía con la estructura familiar y con los padres en particular”
[4] la
adolescencia comprende dos períodos : inicial, de los 13
a los 16 años y final de los 17 a los 21 años
[5] Por esta razón
aparece una flecha de relación entre los factores sociales actuales y los
cambios en la adolescencia.
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