Entendiendo que Educación es....

"Como hombres libres ,debemos luchar decididamente contra esa nueva forma de esclavitud que a tantos subyuga en tantas partes del mundo, especialmente entre la juventud a la que es necesario prevenir a toda costa"
Beato Juan Pablo II Cartagena Junio de 1986


domingo, 20 de mayo de 2012

Factores de Riesgo (4)

Factores de Riesgo ligados a las características de la Sociedad Actual


  • Sociedad Actual:
Finalmente, dentro de este subgrupo se  enmarcan  aquellos factores de riesgo que resultan emergentes de las condiciones del entorno en el que se desenvuelven los jóvenes.

Ya se ha hecho mención en el punto anterior de la importancia que adquiere el grupo de pares durante la fase adolescente.

La lucha que experimenta el joven contra la dependencia infantil, hace que paradójicamente, pase a depender en mayor grado de su grupo social y se vuelva más influenciable por sus opiniones, costumbres y hábitos.

Igualmente el proceso de identificación “alienta la incorporación de patrones de conducta pertenecientes a otros jóvenes o adultos, más o menos cercanos que gocen de estima, privilegio y reputación.” 

En muchos casos, la droga o el alcohol suelen ser los vehículos que sirven para activar esa sensación de adhesión que le permite sentirse parte del grupo o sensiblemente identificado con sus ídolos.

El mero hecho de consumir o buscar algo prohibido entraña un desafío personal que generalmente es compartido y valorado por otros amigos o por quienes influyen poderosamente sobre el.

En tal sentido, el análisis del riesgo coligado con esta forma de identificación colectiva, remite una vez más a la idea de producción del yo, y está profundamente relacionado con la búsqueda de la cohesión social.

Dice la Lic María Cecilia  Arizaga 

“La asociación de la desinhibición con el alcohol y su relación con sentimientos de integración social y fortalecimiento de la autoestima, cuando los adolescentes evocan los sentimientos que el alcohol les sugiere, está mostrando esta característica pragmática e instrumental del consumo.”

Como se ha dicho,  la funcionalidad de la bebida se orienta hacia la necesidad de desinhibirse, de divertirse aún hasta la extenuación, de “aguantar”[1]

“La producción del yo acciona un sujeto desinhibido, que “se anima a más” y que establece un cálculo racional acorde con fines. De acuerdo con esto, el consumo de alcohol se mide por “lo que precisas” para lograr los efectos buscados[2].

En el marco de este cálculo en donde el alcohol se vuelve una herramienta hacia el logro de un fin específico, aparecen rituales intermedios. 

Es el caso de los juegos con alcohol [3]que funcionan como dispositivos destinados a hacer placentero algo que de por sí entraña más la idea de exigencia (hablan en términos de “precisás, necesitás”) que de gusto o placer.” (Arizaga,Op.Cit.,p.3.parr2)

La autora socióloga e investigadora del  Observatorio Argentino de Drogas, explica que los juegos ,a mas de configurarse como rituales de iniciación , legitiman el hecho de tomar, apartando la idea del vicio, y transformando la ingesta en un acto lúdico.

Lo más importante a los fines de este desarrollo es  el  efecto de coerción que implica la participación en estos “entretenimientos”, ya que los jóvenes interpretan el consumo de alcohol como condición “para no quedarse afuera”, y por lo tanto beben únicamente con el objeto de sostener la pertenencia.

La búsqueda azarosa que implica la definición de la personalidad en esta etapa evolutiva, explica asimismo el poderoso efecto de los medios e comunicación.

Asimismo, el acoso publicitario, cuidadosamente elaborado mediante todo tipo de imágenes sensuales, y sugerentes, surgidas de un detallado estudio sobre los intereses y la cultura adolescente, deviene en un referente que resulta sumamente poderoso.

Para comprender esto es necesario recordar que este fenómeno se encuentra vinculado con otras características igualmente significativas de la cultura postmoderna:

  •  La pérdida del sentido de unidad familiar.
  •  La vorágine en la que se encuentran  sometidos tanto  padres como hijos que no deja  tiempo para el diálogo y las actividades compartidas.
  • La falta de actividades sanas de  socialización, tan frecuentes antes en los clubes y centros barriales, y de oportunidades de expresión de la creatividad, deportiva, artística y solidaria.[4]
  •   El efecto de globalización altamente incentivado por las nuevas tecnologías, cuyo resultado es la debilitación del sentido de pertenencia local y la modificación de la identidad colectiva.
  •   La turbulencia de imágenes, información y la ruptura de los patrones de espacio tiempo, producto de las largas horas frente al televisor o a la computadora.
  •   El aturdimiento en  el plano material y el consumismo.
  •   El vacío de dimensiones humanas y trascendentes.
  •   La marcada influencia de las redes sociales en las que los jóvenes comparten todo tipo de experiencias.
  •   La rápida difusión de patrones de consumo, modas y pautas culturales que moldean las preferencias, generando nuevas formas de masificación y dependencia[5] etc.

Finalmente, la promoción y exaltación del uso de bebidas alcohólicas, y otras desviaciones igualmente alarmantes[6] se hallan expuestas  a través de los grupos musicales alrededor de las cuales los adolescentes  se concentran para expresar sus emociones y  reelaborar sus debilidades.

Esto es fundamental ya que la música juega un papel preponderante en la producción del yo   y se encuentra profundamente vinculada con la identidad colectiva y la pertenencia al grupo.

Aporta modelos[7] y estilos de vida que definen patrones que resultan funcionales para generar cohesión  y que se encuentran altamente influidos por las características de sus cultores, a los que los jóvenes tratan de imitar, asimilando incluso sus conductas más precarias, como  el ilícito y el consumo de drogas[8].

Ahora bien, llegados a este punto, quedan solamente por mencionar  otros factores de riesgo asociados con el contexto macrosocial, es decir con los aspectos  referidos a la comunidad a la que pertenece el alumno.

En este item, aparecen las condiciones de vulnerabilidad que más habitualmente se relacionan con el consumo abusivo[9]
  
  •   Deprivación económica y social
  •   Pobreza y marginalidad
  •   Conducta antisocial o delincuente temprana
  •   Bajas expectativas para el niño o el joven
  •   Desorganización comunitaria
  •   Tendencia a la promiscuidad sexual 
  •    Violencia
  •    Disponibilidad y accesibilidad de sustancias y/o armas etc.
  •    Tolerancia hacia el consumo

 Estos elementos, resultan ser mucho más evidentes para el docente preocupado que la mayoría de los factores que revelan aspectos individuales como ser las relaciones tempranas o la presión que soporta cada alumno desde su grupo particular de amigos ,por lo tanto no nos ocuparemos de ellos en el Sistema Experto

Algo semejante acontece con otras referencias como ser rendimiento escolar, repitencia, abandono etc., para los cuales existen herramientas específicas a disposición de las Instituciones.

Pese a ello, resulta conveniente detenerse brevemente en analizar cuáles son los factores de riesgo que pueden ser asociados con el segundo entorno más cercano al adolescente: la escuela, ya que ,a más de que algunos de estos elementos pueden ser indagados en forma indirecta mediante el programa, resultan altamente sugerentes como material para orientar la necesaria autoevaluación que debería realizarse en el ámbito institucional, como corolario lógico de cualquier esfuerzo orientado a la prevención.

        Dado lo sugerente del siguiente cuadro, prefiro transcribirlo textualmente:




Asimismo,  la indagación de factores  que refieren a cuestiones estrictamente personales como ser antecedentes de abuso sexual,  o maltrato físico directo deben ser objeto únicamente de tratamiento profesional, por lo que tampoco han sido considerados en  el desarrollo de este proyecto.


[1] Eso explica el porqué del consumo de bebidas energizantes en conjunción con alcohol con el objeto de prolongar la vigilia, y el rendimiento físico,  contrarrestando al mismo tiempo la sensación de ebriedad y somnolencia.
[2] en referencia al “preboliche” y a la llamada “jarra loca.”
[3] El fenómeno de los “juegos con alcohol” ha crecido rápidamente en los últimos tiempos. Existen incluso grupos instalados en redes sociales como Facebook y sitios especializados en los que los  adolescentes comparten experiencias (por ejemplo  : www.tuprevia.com).
[4] Como consecuencia justamente de esa vorágine.
[5] Los celulares, los video juegos etc., alrededor de los cuales se organizan formas específicas de identificación adolescente.
[6] Referencias al delito, a la promiscuidad, al suicidio, desvíos sexuales etc.
[7] Basta recordar el fenómeno de las tribus urbanas entre los jóvenes.
[8] Para más información <http://www.detribusurbanas.com/tipos/36-cumbieros>
[9] Dentro de  los preconceptos  que existen en el imaginario popular
[10] Que también incluye por supuesto. la labor reflexiva realizada en el aula

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