- Sociedad Actual:
Finalmente,
dentro de este subgrupo se enmarcan aquellos factores de riesgo que resultan
emergentes de las condiciones del entorno en el que se desenvuelven los
jóvenes.
Ya se ha
hecho mención en el punto anterior de la importancia que adquiere el grupo de
pares durante la fase adolescente.
La lucha
que experimenta el joven contra la dependencia infantil, hace que
paradójicamente, pase a depender en mayor grado de su grupo social y se vuelva
más influenciable por sus opiniones, costumbres y hábitos.
Igualmente
el proceso de identificación “alienta la incorporación de patrones de conducta
pertenecientes a otros jóvenes o adultos, más o menos cercanos que gocen de
estima, privilegio y reputación.”
En muchos
casos, la droga o el alcohol suelen ser los vehículos que sirven para activar
esa sensación de adhesión que le permite sentirse parte del grupo o
sensiblemente identificado con sus ídolos.
El mero
hecho de consumir o buscar algo prohibido entraña un desafío personal que
generalmente es compartido y valorado por otros amigos o por quienes influyen
poderosamente sobre el.
En tal
sentido, el análisis del riesgo coligado con esta forma de identificación
colectiva, remite una vez más a la idea de producción del yo, y está
profundamente relacionado con la búsqueda de la cohesión social.
Dice la Lic
María Cecilia Arizaga
“La
asociación de la desinhibición con el alcohol y su relación con sentimientos de
integración social y fortalecimiento de la autoestima, cuando los adolescentes
evocan los sentimientos que el alcohol les sugiere, está mostrando esta característica
pragmática e instrumental del consumo.”
Como se ha
dicho, la funcionalidad de la bebida se
orienta hacia la necesidad de desinhibirse, de divertirse aún hasta la
extenuación, de “aguantar”[1]
“La
producción del yo acciona un sujeto desinhibido, que “se anima a más” y que
establece un cálculo racional acorde con fines. De acuerdo con esto, el consumo de alcohol se mide por “lo que
precisas” para lograr los efectos buscados[2].
En el marco
de este cálculo en donde el alcohol se vuelve una herramienta hacia el logro de
un fin específico, aparecen rituales intermedios.
Es el caso
de los juegos con alcohol [3]que
funcionan como dispositivos destinados a hacer placentero algo que de por sí entraña
más la idea de exigencia (hablan en términos de “precisás, necesitás”) que de
gusto o placer.” (Arizaga,Op.Cit.,p.3.parr2)
La autora
socióloga e investigadora del
Observatorio Argentino de Drogas, explica que los juegos ,a mas de
configurarse como rituales de iniciación , legitiman el hecho de tomar,
apartando la idea del vicio, y transformando la ingesta en un acto lúdico.
Lo más
importante a los fines de este desarrollo es
el efecto de coerción que implica
la participación en estos “entretenimientos”, ya que los jóvenes interpretan el
consumo de alcohol como condición “para no quedarse afuera”, y por lo tanto
beben únicamente con el objeto de sostener la pertenencia.
La búsqueda
azarosa que implica la definición de la personalidad en esta etapa evolutiva,
explica asimismo el poderoso efecto de los medios e comunicación.
Asimismo, el acoso publicitario, cuidadosamente elaborado
mediante todo tipo de imágenes sensuales, y sugerentes, surgidas de un
detallado estudio sobre los intereses y la cultura adolescente, deviene en un
referente que resulta sumamente poderoso.
Para
comprender esto es necesario recordar que este fenómeno se encuentra vinculado
con otras características igualmente significativas de la cultura postmoderna:
- La pérdida del sentido de unidad familiar.
- La vorágine en la que se encuentran sometidos tanto padres como hijos que no deja tiempo para el diálogo y las actividades compartidas.
- La falta de actividades sanas de socialización, tan frecuentes antes en los clubes y centros barriales, y de oportunidades de expresión de la creatividad, deportiva, artística y solidaria.[4]
- El efecto de globalización altamente incentivado por las nuevas tecnologías, cuyo resultado es la debilitación del sentido de pertenencia local y la modificación de la identidad colectiva.
- La turbulencia de imágenes, información y la ruptura de los patrones de espacio tiempo, producto de las largas horas frente al televisor o a la computadora.
- El aturdimiento en el plano material y el consumismo.
- El vacío de dimensiones humanas y trascendentes.
- La marcada influencia de las redes sociales en las que los jóvenes comparten todo tipo de experiencias.
- La rápida difusión de patrones de consumo, modas y pautas culturales que moldean las preferencias, generando nuevas formas de masificación y dependencia[5] etc.
Finalmente,
la promoción y exaltación del uso de bebidas alcohólicas, y otras desviaciones
igualmente alarmantes[6]
se hallan expuestas a través de los
grupos musicales alrededor de las cuales los adolescentes se concentran para expresar sus emociones
y reelaborar sus debilidades.
Esto es
fundamental ya que la música juega un papel preponderante en la producción del
yo y se encuentra profundamente
vinculada con la identidad colectiva y la pertenencia al grupo.
Aporta
modelos[7]
y estilos de vida que definen patrones que resultan funcionales para generar
cohesión y que se encuentran altamente
influidos por las características de sus cultores, a los que los jóvenes tratan
de imitar, asimilando incluso sus conductas más precarias, como el ilícito y el consumo de drogas[8].
Ahora bien,
llegados a este punto, quedan solamente por mencionar otros factores de riesgo asociados con el contexto macrosocial, es decir con los
aspectos referidos a la comunidad a la
que pertenece el alumno.
En este
item, aparecen las condiciones de vulnerabilidad que más habitualmente se
relacionan con el consumo abusivo[9]
- Deprivación económica y social
- Pobreza y marginalidad
- Conducta antisocial o delincuente temprana
- Bajas expectativas para el niño o el joven
- Desorganización comunitaria
- Tendencia a la promiscuidad sexual
- Violencia
- Disponibilidad y accesibilidad de sustancias y/o armas etc.
- Tolerancia hacia el consumo
Estos elementos, resultan ser mucho más evidentes para el docente preocupado
que la mayoría de los factores que revelan aspectos individuales como ser las
relaciones tempranas o la presión que soporta cada alumno desde su grupo
particular de amigos ,por lo tanto no nos ocuparemos de ellos en el Sistema Experto
Algo
semejante acontece con otras referencias como ser rendimiento escolar,
repitencia, abandono etc., para los cuales existen herramientas específicas a
disposición de las Instituciones.
Pese a
ello, resulta conveniente detenerse brevemente en analizar cuáles son los
factores de riesgo que pueden ser asociados con el segundo entorno más cercano
al adolescente: la escuela, ya que
,a más de que algunos de estos elementos pueden ser indagados en forma
indirecta mediante el programa, resultan altamente sugerentes como material
para orientar la necesaria autoevaluación que debería realizarse en el ámbito
institucional, como corolario lógico de cualquier esfuerzo orientado a la
prevención.
Asimismo, la indagación de factores que refieren a cuestiones estrictamente
personales como ser antecedentes de abuso sexual, o maltrato físico directo deben ser objeto
únicamente de tratamiento profesional, por lo que tampoco han sido considerados en el desarrollo de este proyecto.
[1] Eso
explica el porqué del consumo de bebidas energizantes en conjunción con alcohol
con el objeto de prolongar la vigilia, y el rendimiento físico, contrarrestando al mismo tiempo la sensación
de ebriedad y somnolencia.
[2] en
referencia al “preboliche” y a la llamada “jarra loca.”
[3] El
fenómeno de los “juegos con alcohol” ha crecido rápidamente en los últimos
tiempos. Existen incluso grupos instalados en redes sociales como Facebook y
sitios especializados en los que los
adolescentes comparten experiencias (por ejemplo : www.tuprevia.com).
[4] Como
consecuencia justamente de esa vorágine.
[5] Los celulares, los video juegos etc.,
alrededor de los cuales se organizan formas específicas de identificación
adolescente.
[6] Referencias al delito, a
la promiscuidad, al suicidio, desvíos sexuales etc.
[7] Basta recordar el fenómeno
de las tribus urbanas entre los jóvenes.
[8] Para más información
<http://www.detribusurbanas.com/tipos/36-cumbieros>
[9] Dentro de los preconceptos que existen en el imaginario popular
[10] Que también incluye por
supuesto. la labor reflexiva realizada en el aula
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