Entendiendo que Educación es....

"Como hombres libres ,debemos luchar decididamente contra esa nueva forma de esclavitud que a tantos subyuga en tantas partes del mundo, especialmente entre la juventud a la que es necesario prevenir a toda costa"
Beato Juan Pablo II Cartagena Junio de 1986


domingo, 20 de mayo de 2012

Factores de Riesgo..¿Qué son? (1)

   
   Factores Familiares Tempranos

 Para comprender como funciona el Consejero Virtual primero es necesario que nos detengamos un poco más en el concepto de Factor de Riesgo

    Existe una bibliografía muy extensa referida a este elemento clave en materia de Prevención.

       Por lo tanto es mucho lo que hay para decir al respecto, así que intentaré una síntesis lo más comprensible que se pueda.


Para poder establecer una secuencia lógica es conveniente comenzar analizando los factores que dependen de las vivencias familiares tempranas:

  • Familia Temprana:
Dentro de esta categoría se encuadran las primeras experiencias infantiles y en especial aquellas que derivan del vínculo entre “el niño y fundamentalmente su madre”.

        Cabe destacar que el fenómeno más importante que acontece en este período es el surgimiento del proceso que conduce a la identidad del futuro individuo.

      Así, van estableciéndose  sucesivas identificaciones parciales que tienen su comienzo en las relaciones más tempranas del niño con su madre, y que van poco a poco refinándose  y sintetizándose hasta constituir la identidad final, el “Yo” que en su forma más lograda “encierra la madurez mental, física y sexual y el dominio emocional e instintual.

 
Debidamente canalizada, esa fuerza integradora, conduce a “esa identidad firme y rica que hace  del ser humano un ser   previsible, abierto hacia el  provenir y   capaz de tender hacia una plenitud creciente hasta el fin de sus días”. 

Ahora bien, las relaciones primarias  con su madre, (materializadas mediante su atención y cuidados), tienen fundamentalmente una función orientativa que actúa organizando y dirigiendo el incipiente mundo afectivo del lactante.

Si el pequeño se siente aceptado y amado “tal cual es”, se produce el nacimiento de un yo fuerte y cohesivo que posteriormente es fuente de seguridad e si mismo y de plenitud personal.

Cada uno de estos elementos, cuando son adecuadamente provistos por la figura materna , tienen como correlato la aparición de capacidades y sentimientos que van configurando los atributos que  luego pasan a integrarse para conformar finalmente la identidad de ese niño.

Esto queda claramente sintetizado en el siguiente cuadro:

Madre

1. Comprensión empática[1]

2. Escudo protector contra los estímulos



3.Modelo de capacidad de tolerancia a la angustia y de calma

4.Modelo de conductas adaptativas sensorio-motoras[2]

5. Frustraciones óptimas[3]



6.Amor desinteresado y aceptación del niño tal cual es
Niño

1. Capacidad de empatía y mutualidad

2.Incorporación del modelo de autocuidado y cuidado de los demás , discriminación entre lo auténticamente bueno o dañino

3.Sentimiento de confianza y seguridad, tolerancia a la angustia y la ansiedad

4. Manejo de la realidad


5. Control de impulsos, fortaleza. Capacidad de decir NO, independencia de criterio.

6. Sentimiento de ser valioso y querido, seguridad en si mismo y confianza en los demás y generosidad, autoestima.

Cuando la madre por su propia estructura psíquica deficiente no puede responder adecuadamente a los deseos y necesidades del niño, es posible que el proceso de desarrollo del Yo se vea seriamente afectado, ya que éste “se conforma desvitalizado, depresivo, con importantes sentimientos de vacío, amenaza de fragmentación y desintegración”. 

Esta situación posiblemente es el germen que en el futuro produce  las ansias y la necesidad de dependencia patológica (estructura adictiva).

Asimismo, si la comprensión empática  durante este período es insuficiente, o está distorsionada, el Yo del niño debe sobre-adaptarse mediante  desarrollos que resultan entonces expresión de una pseudo-madurez que en realidad  deriva en  falta de cohesión,   vacío ,fuente de desasosiego y hastío, y  carencia de la normal capacidad de experimentar soledad y de sobreponerse a ella.

 Esa desarmonía en esta relación inicial tan importante para el surgimiento de una personalidad sana y vital, perturba la capacidad de percibirse a si mismo y a los demás, sobre todo afectando la habilidad de reconocer en el mundo relaciones significativas y establecer  por tanto vínculos profundos.

La falta de ese contacto empático cuya presencia es la raíz de la que surge la capacidad de cuidarse a si mismo y a los demás, hace que sus vínculos con las demás personas sean fríos mecanizados y transitorios lo que genera que, muchas veces, estos individuos resulten pasivos, sólo quieran recibir y por lo tanto no muestren interés alguno por lo que pueda ser anhelo o necesidad del otro.

 Esto termina finalmente  por aislarlos envolviéndolos poco a poco  en un mundo cargado de falsa omnipotencia e irrealidad.

Como consecuencia, suelen ser incapaces de  captar fácilmente la ayuda o el amor de los otros, tienen seriamente afectada su autoestima y su capacidad de autocuidado[4], y se vuelven intolerantes frente a la tensión, el dolor, la frustración y/o las situaciones de espera.

En este escenario, la desconexión  muchas veces cargada de agresividad pasa a ser el mecanismo tras el cual se oculta la falta de equilibrio, debilidad y vacío del Yo.

La alteración de la conciencia y el alejamiento de la realidad, sólo desfigura transitoriamente el terror que le produce su propia debilidad para enfrentarse con su si-mismo, con su problemática vital y con las alternativas del mundo que le toca vivir

Justamente esta búsqueda compulsiva e insaciable  es la que explicaría en principio la necesidad de recurrencia y la falta de límites característica de la conducta adictiva.

 
Ahora bien, sin pretender agotar el tema, la importancia de esta descripción radica fundamentalmente en que a partir de ella surgen varios elementos que aparecen como factores que pueden tener incidencia en el desarrollo de una personalidad vulnerable.

   Aquí aparece una reseña de tales elementos
 
  Es importante tener en cuenta antes de enumerarlos, que como las experiencias tempranas no pueden ser objeto de introspección directa, la evaluación de las mismas se realiza a partir de su reflejo en la conducta presente:

Factores de Riesgo
Falta de Empatía de la Madre
Empatía hacia los demás

Capacidad de querer y cuidar a los demás

Capacidad de quererse y cuidarse a si mismo. Capacidad de aceptar afecto

Mecanización de vínculos


Fracaso del sostén materno
Sensación de desafío

Hastío y futilidad

Falta de proyectos- apertura al porvenir

Búsqueda de desconexión

Búsqueda de riesgos (estímulos fuertes)


Falta de alivio y escudo contra los estímulos
Capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo

Control sobre lo que lo rodea


Modelo de capacidad de tolerancia
Tolerancia frente a la angustia, la espera, la soledad, la frustración y la negación


Frustraciones Óptimas
Control de impulsos

Capacidad de decir No (fortaleza)

Independencia de criterio

Incapacidad de adaptarse  a normas de convivencia


No ser aceptado o valioso
Falta de autoestima

Falta de confianza en si mismo


Falta de respuesta especular  [5]
Identidad no lograda

Fragilidad del Yo


[1] Implica el esfuerzo de la madre por comprender cuales son las necesidades del niño en cada momento
[2] A través de ellas, la madre enseña al niño a adaptarse y a ejercer control sobre el entorno.
[3] Primer esbozo de límite cuya función es encausar las conductas instintivas e impulsivas, ya que la madre no responde siempre a las demandas del niño con la premura que el pequeño exige.
[4] Lo que impide que reconozca el daño que le causa el consumo
[5] La forma como se va configurando la identidad del niño reflejada en la conducta de la madre















  

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